CONSTANTINOPLA / «Cuando pensamos en la Edad Media, solemos pensar en la caída del Imperio romano y en la victoria de los bárbaros. Pensamos en la decadencia del…» (ISAAC ASIMOV)

Constantino el Grande
Emperador de los romanos. Conocido, entre otras cosas, por haber refundado la ciudad de Bizancio (actual Estambul), llamándola «Nueva Roma» o «Constantinopla». (Naissus, c. 272 - Nicomedia, Bitinia y Ponto, 337)

Isaac Asimov
Bioquímico, divulgador científico y escritor prolífico estadounidense (Petróvichi, Rusia, 1920 - Nueva York, Estados Unidos, 1992)

Constantinopla

«Cuando pensamos en la Edad Media, solemos pensar en la caída del Imperio romano y en la victoria de los bárbaros. Pensamos en la decadencia del saber, en el advenimiento del feudalismo y en luchas mezquinas.»

«Sin embargo, las cosas no fueron realmente así, puesto que el Imperio romano, en realidad no cayó.  Se mantuvo durante la Edad Media.»

«Ni Europa ni América serían como son en la actualidad si el Imperio romano no hubiera continuado existiendo después de su supuesta caída.»

«Cuando decimos que el Imperio romano cayó, lo que queremos decir es que las tribus alemanas invadieron sus provincias occidentales y destruyeron su civilización. No obstante, la mitad oriental del Imperio romano permaneció intacta, y durante siglos ocupó el extremo sudeste de Europa y las tierras contiguas de Asia.»

«Esta porción del Imperio romano continuó siendo rica y poderosa durante los siglos en que la Europa Occidental estaba debilitada y dividida.»

«El Imperio continuó siendo ilustrado y culto en un tiempo en que Europa Occidental vivía en la ignorancia y la barbarie.»

«El Imperio, gracias a su poderío, contuvo a las fuerzas cada vez mayores de los invasores orientales durante mil años; y la Europa Occidental, protegida por esa barrera de fuerza militar, pudo desarrollarse en paz hasta que su cultura formó una civilización específicamente suya.»

«El Imperio del sudeste transmitió al Occidente tanto el derecho romano como la sabiduría griega. Le legó arte, arquitectura y costumbres; dio al Occidente grandes abstracciones –como la noción de monarquía absoluta– y pequeños útiles, como los tenedores. Es más, legó todo esto, y también la religión, a Europa Oriental, y en particular a Rusia.»

Isaac Asimov, Constantinopla