NAPOLEÓN BONAPARTE / «No existe la inmortalidad, sino el recuerdo que dejamos en las mentes de los hombres»

Napoleón Bonaparte

«Napoleón duró cinco años y medio en Santa Elena. El 5 de mayo de 1821 murió susurrando entre delirios. Francia, el ejército, jefe de la armada, Josefina. Tenía 51 años.»

«Como él había deseado, su vida había entrado en el mundo de la imaginación. Incluso su exilio se había convertido en un glorioso martirio. Santa Elena, su corona de espinas, la última estación de su cruz.»

«Mi caída, decía, me levanta hasta alturas infinitas. Napoleón consideró necesario presentarse como un mártir. Si Cristo no hubiera sido crucificado – decía– nunca habría sido Dios.»

«A medida que pasaron los años, su historia, el amor por el poder, la naturaleza tiránica de su mandato y los tres millones de soldados que murieron en las guerras que le habían encumbrado a la gloria, no consiguieron empañar la brillantez de su leyenda.»

«Napoleón pensó que sus memorias podrían generar lealtad entre sus seguidores. Era extraordinario. Con el toque de la varita mágica de un prisionero vencido, se convirtió de nuevo en un héroe. Fue uno de los hombres que escribieron la historia. No murió. Nunca morirá.»

«Todo lo terrenal se olvida pronto –dijo Napoleón–. Excepto la opinión que hayamos dejado impresa en la historia. No existe la inmortalidad, sino el recuerdo que dejamos en las mentes de los hombres.»

Fragmento de un documental

► Índice temático