Por Carlos Alberto Arellano
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Y sí, es tal como decía Albert Einstein. Cada uno de nosotros está en este planeta, en este pequeño mundo que viaja por los monumentales interiores de la galaxia de la Vía Láctea, para cumplir una visita. Una breve visita. Nuestros padres nos han dado ese regalo. Y es un regalo admirable, maravilloso, digno de respeto y atención. Albert Einstein murió en 1955. Ahora sabemos que llegará el día en que la ciencia será capaz de prolongar la vida de los humanos en cientos de años. Entonces la visita ya no será tan corta como en estos tiempos. Algunos científicos, los más optimistas, piensan que no falta mucho para que llegue ese momento. Que algunas personas, vivas en estos días, podrán gozar de una significativa prolongación de su juventud, de su estancia en este planeta. Tal vez nos separen de ese milagro unos pocos decenios. O, tal vez, algunos cientos de años. Bueno, no lo sabemos. Y como no lo sabemos, lo mejor será aprovechar al máximo el tiempo que tenemos por delante. Esta vida breve, mágica, valosísima, que nos tocado en suerte.
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