Gabriel García Márquez / Miedo

«A mí me manejaron a base de miedo. Era una casa grande, en Aracataca, muy llena de mujeres.» 

«Recuerdo en esa casa a muchas mujeres y a un solo hombre, que era el abuelo. Para que me portara bien, sobre todo de noche, me metían unos miedos terribles: 

No te muevas porque de ese cuarto sale un muerto. No te muevas porque ahí murió fulano de tal. No te muevas porque de ahí sale el diablo. 

«¡Los santos! Santos de tamaño natural, como en las iglesias, con las veladoras que los hacen fantasmales en las noches. Me amenazaban con los castigos de los santos. Yo pasaba noches tremendas.»


 Gabriel García Márquez